La otra vez me fui a la fiesta peor organizada de mi vida. Fue básicamente un robo a mano armada más heavy que cualquiera del conurbano. La onda fue así, era una fiesta que organizó una facultad por sus alumnos que se recibieron, una recepción. La entrada, unos suaves 80 mangos bajo la ilusión de canilla libre. Me parecía un poco zarpado, pero estaba bien dentro de todo, o así por lo menos me lo imaginé para que el yacaré okupa que tengo en la billetera suelte la guita. El presupuesto de estudiante es medio acotado, de la misma manera que Karina Jelinek es medio boluda.
Cuestión, me pongo el traje, me pongo todo sexy y formal y me mando para la joda, que dicho sea de paso, no era en el mejor salón del mundo.. ni de cerca. Había estacionamiento, pero si hacía la cola para meterlo ahí, todavía estaría intentando entrar. Lo dejé en frente esperando que la alarma suene en cualquier momento, si bien no es de esas zonas en la que no podés ir a menos de 60 km/h porque te afanan las ruedas mientras andás, tampoco es para hacerte el banana y dejar el auto en cualquier lado con carteles de neon diciendo "Robame por favor".
Entro al lugar, las mesas medio muy cerca pero bien, me siento tranquilo y empiezo a comer bocaditos que no estaban nada mal, aunque podría decir que los sandwichitos tan húmedos no son muy de mi antojo, me da la sensación medio abuelar de que ya esta todo masticado, seh, nada de nada de onda. Mientras tanto, una banda tocaba un toque de jazz ambientando el lugar. Llamo al mozo y le pido una birra, me sirve en un vaso que claramente lo usaba pulgarcito para tomar shots. No podía ser más chico, con lo que por supuesto, me cansé de llamarlo a cada rato para que le mande un refill, el tema era que no había tantos mozos para la cantidad de gente que había, así que me tomaba mis dos gotitas de cerveza y esperaba 15 min por otras dos ante la negación del mozo de dejar la botella para no tener que estar viniendo a cada rato, como Andrés.
Termina la banda de jazz y entra una banda a tocar boleros en versión reggae, que le ponian onda. Traen la entrada, dos crepes coloreados, uno verde y el otro rosado, que no tengo ni idea qué le habrán metido porque tenían menos gusto que un jugo aguado, rellenos de crema de choclo fría. Malísimo. Un ataque comando de mal gusto al paladar. Mientras tanto, la banda que estaba tocando invita a alguien del público al que le pinte cantar, aparece "Ruben Darío de Virasoro" que quería tocar solo. El vago tocaba muy bien la guitarra, pero cantaba como si estuvieran matando gatos en su garganta, copado.
Y llegó nomás la hora del plato principal, pechuga rellena mal cocinada con una pizca de vegetales. Genial. Por lo menos, mientras tanto, aparecieron unas odaliscas que lo que le faltaba de buen cuerpo lo compensaban con movimientos salvajes de caderas. Suficiente para mi, me di cuenta que soy muy fácil, decime que bailás árabe, y soy enteramente tuyo.
Cuando estaban por retirar el plato, cae el mozo y nos deja un papelito plastificado, lo miro y decía lista de precios, obviamente no entendía nada, técnicamente, por 80 mangos, en Corrientes, yo esperaba que mínimo me masajéen los pies mientras como pavo real salteado en manteca de las pampas con torre de verduras cosechadas por el papa. Pero me conformaba con una buena comida y canilla libre.
Pato: Che loco ¿Qué onda esto?
Mozo: De ahora en más si piden algo, me lo pagan y lo traigo.
Pato: (Con cara de sorprendido como si de repente hubiera aparecido Spiderman, bailado una polka e ido al grito de "¡Son todos putos!") ¿Me vas a decir que lo único que incluía la entrada era una comida de rotisería de mala muerte y a Rubén Darío cantando "Sobreviviendo"?
Mozo: Eh... seh.
Ya con un toque de cara de culo pedí una birra, después otra, y otra, y así de repente la fiesta se puso buena, hasta que nos prendieron todas las luces a las 5:15 hs por ahí y me volví a asar.
Disculpen la demora en el posteo, que ya estoy en la recta final y a los exámenes los tengo que aprobar sí o sí.
23 años
Hace 6 meses