4 mar. 2010

Situaciones incómodas en la calle

1_ Venís caminando de lo más tranquilo por la calle cuando de repente levantás la mirada y ves a alguien conocido. Inmediatamente todo se transforma en una cuestión de timing, no podés saludarlo desde muy lejos porque después no sabés como remarla durante todos los metros que faltan caminar viéndose el uno al otro, así que... ¿Qué decidís? Efectivamente, hacerte el pelotudo olímpicamente. Mirás para el costado, para abajo, el celular, el cielo, otra gente, y cuando estás a una distancia prudente, lo mirás con cara de sorpresa, levantás la mano o movés la cabeza al ritmo de un "hey ¿cómo andás?" y seguís caminando con la tranquilidad de la misión cumplida. Y para los que se están preguntando todavía, sí, los dos hacen exactamente lo mismo.

2_ Venís en el auto muy suave cuando el semáforo da rojo. En eso mirás para el costado y ves que en el otro auto hay un conocido. Lo saludás buena onda y ahí la tenés, situación incómoda. El semáforo sigue en rojo, ya terminó la charla casual y no da para una charla más larga porque tampoco que es tu mejor amigo, es un conocido, listo. ¿Qué hacés entonces en esta situación? Claaaro, bien adivinado, te hacés el pelotudo animalmente. Mirás el semáforo, al otro costado, hacia adelante, ves qué onda la radio, la cambiás, volvés de nuevo a donde estaba, chequeas el cambio, y a menos que el semáforo tarde más que Silvia Suller resolviendo una ecuación diferencial, la zafaste como un campeón.

3_ Cada uno camina a una velocidad diferente, uno mismo camina a diferentes velocidades dependiendo de si estás cansado, si te aprieta el zapato, si te persigue un koala rabioso y mil millones de factores. Pero llega un momento en el que el destino decide hacerte una joda. Se ve que hay días que el destino se levanta en formato huevón y decide romperle las pelotas a la gente, como todas las veces que llegás a la parada y el bondi se está yendo. Entonces, por esas boludeces del destino te encontrás con alguien que camina a exactamente la misma velocidad que vos, o con una diferencia mínima, mínima como la remera de pulgarcito después de que la mandó a lavar a los chinos. Ahí vas entonces, con un extraño caminando a la par, durante cuadras y cuadras hasta que alguno se decide a cambiar su rumbo. ¿Lo tenés que saludar? ¿Tenés que mirarlo con una sonrisa formal? No, te hacés el pelotudo. Claramente también podés caminar o más rápido o más lento pero ¿te gustaría hacerlo enojar al destino? Guarda eh.

4_ También a veces te encontrás con algún conocido en algún lugar medio estático, o sea, no la situación 1, sino que tenés que, aparte de mover la cabeza, hacer un par de preguntas de rutina como diciendo "tu vida me es realmente indiferente pero soy lo suficientemente educado como para hacerme el que me importa un poquitito más que el largo del pelo de los osos en Alaska, o mirarle el culo a la cajera del kiosco, depende de la persona (algunos agraciados hacen las dos cosas al mismo tiempo)". Después del "bien, todo bien che" y del "a ver cuando nos juntamos, eh", procedés a seguir tu vida pero... ajam, efectivamente, va para el mismo lado que vos. A esta situación sí la remás como podés, retomando la charla sobre cosas sin sentido e intentando caminar más rápido, esperando por ese desvío salvador. O te hacés el apurado, salís rajando y fue.

Las dos primeras creo que ya las había posteado en algún lado, no las encontré como para linkearlas así que ya fue, nada mejor que una buena remake.