21 jul. 2014

Con la edad mejora

Últimamente estoy cada vez más seguro de una teoría que arme hace ya un tiempo: "Hay ciertos gustos que se adquieren con el tiempo".
Nadie nace queriendo comer fruta abrillantada, no existe. No me vengan con "yo tengo una prima amiga del vecino que una vez le comió al que salía con una mina que le contó que conocía a un nenito de 6 años que comía el pan dulce entero, mientras más fruta mejor". No jodamos. De dónde garompa salen esas cosas eh? Porque fruta no son, no hay frutas de color verde cascodesoldaditodeplástico ni naranja barbiecamasolar. A mi personalmente me gusta imaginar que son la caca plastificada de un osito cariñoso, eso lo hace más tierno, aunque claramente mucho menos masticable. Y sí, claramente los ositos cariñositos cagan un arco iris. Sin embargo, estamos todos de acuerdo que las tías viejas se mean por el pan dulce. No sé por qué, no entiendo bien la razón, pero les recontra pinta.
Hay un caso particular de lo anterior que es el de las pasas de uva. También vienen en el pan dulce pero no clasifican como fruta abrillantada. De todas maneras, con 10 años, una pasa de uva era lo peor que te podías encontrar en cualquier cosa que te quieras meter en la boca. Me acuerdo que a mi abuela le encantaba hacer empanadas de carne y meterle pasas de canuto. La sensación de traición al masticar esa cosa arrugada entre toda la carne picada, huevo y cebolla la volvi a sentir solo cuando se puso de moda mandar ppt por mail con minitas que estaban 54 diapositivas más fuertes que el viento en Santa Cruz y en la diapositiva 55 pelaban un zodape 4 veces más grande que el mío. Esa época fue insoportable, no sabías muy bien con qué calentarte:

- Che qué buena que está esa minaaa me estoy volviendo loPUM! Tiene tremenda verga.

Bueno, volviendo a lo que nos compete, hoy si me dan pasas de uva bañadas en chocolate me encantan mal. Ya llegué a la edad en la cual mis papilas gustativas se consideran capaces de saborear las pasas de uva.
Así como me pasó con las pasas de uva, seguramente llegue un momento que me pase con la fruta abrillantada y con muchas cosas más. Todavía no llegué a discernir bien el momento que le corresponde a cada comida y a cada uno. La primera vez que probé la cerveza escupí como una llama en celo, hoy aguante la birra vieja. Lo mismo me pasó con el fernet y con tu hermana.
Me pasó también con lo agridulce, hoy te como un chancho con ciruelas muy tranquilo, antes incluso esperaba un tiempo entre almuerzo y postre cosa que no se mezclen. Me pasó también con los alcoholes que no nombré antes y con el pucho.
Hasta hoy, mis recursos me dieron solo para estimar las edades en las cuales el paladar de uno hace click. Intentaré definirlas para alguno ítems solamente:

- A los 17 te gusta el fernet. Este gusto se adquiere antes de la birra, la coca ayuda. Lo que pasa es que a medida que pasan los años vas haciéndolo más puro. Llegás a medio y medio y te hiciste hombre.
- A los 20 años te empieza a gustar la birra, esto significa que pasás como dos años o bastante más tomándola para hacerte el master of the universe, no porque te guste.
- A los 21 le agarrás el gustito a algunas boludeces agridulces mínimas.
- A los 25 estás mordiendo pollo a la miel como Suarez a Chiellini.
- A los 40 te gusta la fruta abrillantada, no hay con qué darle. Soplás las velas y te bajás un pan dulce completo.

Hasta esto llego, en algún momento me dedicaré el tiempo suficiente para sacarle mejor la ficha.